Realmente estamos enfrentando un nuevo sincretismo al que la sociedad a través de los años, se ha visto confrontada cada vez más, y renuente en aceptarlo, creciendo aun más la polémica con las redes sociales. No al Halloween y si al Día de muertos.
Y me refiero a la forma de conjugar los ya de por si sincréticos festejos de Halloween y Día de Muertos. Aquí el detalle interesante es como tanto el Día de Muertos se ha convertido en un símbolo de nacionalismo, y el halloween en un símbolo del poder imperialista-capitalista norteamericano.
Pero el pleito entre ambas festividades viene desde Europa, dónde ya la iglesia católica había impuesto el festejo de Todos los Santos para disipar festejos paganos celtas... los que dicen que el Halloween es pagano, están muy equivocados, pero la unión de estas doctrinas no disipó el festejo pagano, sino que se fusionó y hasta al fecha se ha ido modificando, siendo en Estados Unidos dónde se le encontró una oportunidad de mercadotecnia que se ha expandido a nivel mundial y que el cine slasher ochentero terminó por coronar.
En el México prehispánico no se festejaba el día de muertos: ¡eran dos meses de conemoración! y eran en julio y agosto, y nada que ver con el festejo contemporáneo, no estaba ese estigma que remarcaba la importancia de la tradición, que buscaba realzar la identidad del mexicano. Hay que recordar que las culturas mesoamericanas no creían en el cielo y el infierno, sino en diferentes destinos a los que podían llegar los espíritus dependiendo de la dignidad de su muerte. Obviamente, al llegar los españoles se buscó también disiparlo (finalmente católicos) y surge de ahí este festejo. Ahora confluyen estos dos actos festivos resultado de una lucha del paganismo contra la iglesia, y sin embargo ambos eventos ahora se están amalgamando en un solo tipo de festividad que a muchos disgusta, pues ese sentido simbólico no se borrará fácilmente. La fusión es inevitable.
Altares de Muertos que tienen calabazas, disfraces de Halloween que evocan a la Garbancera de Posadas, pedir la calaverita... ya no son dos festejos separados, son una nueva comunión que al mexicano muy bien le ha caído por su sentido festivo, y por la oportunidad de exhibirse con los colores, formas y olores de su fiesta patrimonial. E incluso en el sentido estético el naranja de las calabazas combina con el de los pétalos de cempasúhil
Sin embargo lo preocupante es precisamente el significado mas allá del pleno símbolo que en si es el festejo, es una tradición que carece de autenticidad, pues el tema importante que son nuestros muertos, se ha visto cada vez más opacado por el mismo símbolo, esa representación significante en colores, disfraces, altares y demás, es ahora dedicada a la cultura pop, ya sea en la figura cuasi-mítica de Michael Jackson, Elvis Presley, o en esos embajadores de la tradición mexicana como Pedro Infante o Cantinflas... ¿dónde quedan los muertos? La garbancera conocida ahora como Catrina, representa esa falsedad misma del festejo irónicamente como la misma caricatura de Posadas... la gente pretende ser, demostrar algo, pero sin tener un significado real al absorber uno de los festejos o fusionarse en el nuevo sincretismo. La Catrina no es la muerte, es el pavoneo, la presunción y la vacuidad del espíritu mismo del hombre representado en un esqueleto descarnado.
Habrá que esperar unas décadas para ver como sigue mutando este fenómeno, y guste o no a la gente, la fusión ya se esta dando, gradualmente, hasta que este eclecticismo derive en una nueva adopción de la perspectiva de desenfado que desde México ha desatado el interés en el mundo respecto a la vida en el más allá.
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